Despertar el artista interior

 

Dentro de todos nosotros hay una semilla con muchas facetas, una de las cuales que podríamos llamar el artista interior. Un pequeño niño que hace tiempo que ya no juega. Ha sido aprisionado por tantos recuerdos tantas experiencias un que nos ha hecho olvidar la naturaleza de cuando éramos pequeños. Esto sucede porque la socidad actual es una especialista en oprimir y esclavizar lo que antaño fuimos, un niño que le encantaba jugar un aprender y disfrutar. A esto le suelen llamar en la sociedad del consumo madurar cuando realmente el nombre apropiado sería el de involución.

Con este experimento lo que se pretende es que cada uno de nosotros reencuentre aquellas actividades que le hacían sentirse libre cuando eramos niños, sin preocupaciones ni responsabilidades falsamente adquiridas en el proceso de crecer y entrar de lleno a la jungla trival de asfalto.

Para unos era tocar un instrumento, para otros puede ser pintar, otros en cambio pueden disfrutar realizando obras de lo que se llama artesanía, o un largo etcétera de posibilidades que se engloban en la idea de la figura del artista.

Sería interesante que cada uno, encuentre el suyo pues hay una infinidad de ellos, y le dedique el tiempo de crea necesario a cultivar esta actividad creativa sin ánimo de lucro. A partir de aquí, todo lo que puede ocurrir, el aprendizaje que detrás, abre un mundo infinito de posibilidades y muchas capacidades de aprendizaje ocultas en él.

  

  •  Arte.
  •  Amor espiritual.
  •  Altruismo y trabajo espiritual manifestado.
  • Conocerse mejor y recuperar parte de aquel niño que fuimos.
  •  Encontrar otras formas de ocio más saludables que las que ofrece la sociedad actual.
  • Refinamiento, organización, orden, evolución, madurez, comprensión, iluminación.
  • Dar valor real (no el valor ficticio que esta sociedad quiere hacernos creer) sobre la materia y el trabajo.
  • Libertad, felicidad y gozo, sentirse útil como persona y aportar un grano de arena a través de la co-creación.

  

 Es simple y a la vez complejo, comprender que la vida no se trata de ganar para gastar, sino de dar para recibir sin esperar nada a cambio, el secreto del amor en el arte, y el arte del amor.

 

 Comprender los ideales puros de arte, paz  y amor espiritual. Llegar a comprender el equilibrio del ser, en refinamiento, el correcto y buen uso del manejo de las energías de forma creativa y darle un sentido a la vida diferente al que ahora probablemente se esté sometido, una nueva escala de autorrealización personal que se pueda transmitir mucho más allá que sólo transmitir ADN, transmitir obra y sentimiento retroalimentando el gran sistema sobre el cual nos movemos, la creación y/o el universo.