Aprender a observar auras

¿Quién no ha oído hablar de este tema? Ya sean libros ya sean mitología, en la religión o por el comentario de algún conocido o amigo, o quizá a través de la sabiduría popular, alguna vez a nuestros oídos ha llegado esta idea.

El aura no es más que una vibración energética que envuelve todo lo que existe en otros planos. Los ojos no están acostumbrados a ver estas vibraciones, con el tiempo nos hemos ido volviendo algo miopes a lo que hay más allá de la materia, así lo hemos decidido al caer al materialismo, vivir dormidos a la realidad que más allá de lo que nuestros simples e inadaptados ojos son capaces de ver.

De la misma forma que no vemos los efectos de las ondas microondas, los efectos de las partículas alfa, beta y gamma, y no podemos ver el poder de la fuerza de la gravedad o la atracción de la fuerza del amor hemos dejado de sentir y ver el aura de la materia.

En cambio los niños cuando son aun pequeños…, todos habremos oído hablar la expresión dónde estás mirando y el niño si quiere, y se lo permiten, contestar estoy viendo una forma que no existe en el plano material. No lo hacen con este lenguaje pero no significa que expresen esta idea que hay detrás. No sólo las cosas físicas tienen aura. Ni todo lo vivo tiene cuerpo denso y o materia. Estoy hablando por si alguien no lo ha intuido, sobre los espíritus y de los planos más elevados que coexisten con los planos densos (el mundo material).

En este experimento lo que se trata es de mostrar una simple y efectiva herramienta para poder ver más allá de las formas. Siguiendo estos pequeños pasos que se muestran varios documentos PDF al final de este escrito se puede llegar, no sin antes mucho tiempo, esfuerzo, concentración y buena voluntad, ver otra realidad oculta a los ojos que se han cansado de mirar.

A modo resumen decir, que lo primero que se logra ver, es un pequeño gas alrededor de los objetos inclusive los del propio cuerpo, una vez se afinado la capacidad de ver dicha realidad, en lo que llamaríamos ver el campo energético del doble-etéreo y/o prana vital, se puede progresar y se puede llegar a ver los colores y las formas del cuerpo astral, para luego poder llegar a ver mucho más allá, en un viaje que acaba viendo la forma de la primera causa del universo, aquel ser que está y parece no estar en todas partes.

Para acabar decir que incluso hasta la ciencia actual ha llegado a comprobar la existencia de estos campos electromagnéticos fluctuantes con la invención de un estilo de cámara fotográfica (en internet hay mucha información que le hace referencia). A modo de anécdota diré que se inventó por error, buscando otro propósito. Es divertido ver, como en tantos casos (véase la invención de la penicilina), y cuántos errores produce el ser humano para permitir llegar a ver lo que no esperaban encontrar, lo cual hace sospechar que hay alguien más allá jugando y enseñando a través de los errores(la ley del Karma y la ley del Dharma).

Sin desviarnos del tema que aquí se trata, todo es cuestión de voluntad, dedicación y ganas aprender para volver a adquirir estas capacidades que antaño ya teníamos pero que decidimos olvidar, y cayeron en el olvido.

 

 

  • Focalización y control mental.
  • Maestría de las emociones.
  • Ver más allá de las formas y comprender el mundo en que nos envuelve.
  •  Desarrollarnos como seres y evolución, verdadera evolución y madurez.
  •  Accesos a planos que hasta ahora han estado sellados u ocultos a la mayoría y solamente estudiadas en lo que se conoce como ciencias ocultas.

 

 

Evolución y ascensión hacia planos y lugares que hasta ahora no somos capaces de ver pero que siempre estuvieron ahí esperando que les echáramos un ojo, a partir de aquí el nuevo mundo que se abre, es un mundo sin limitaciones, el mundo eterno e infinito.

  

 

La realidad más allá de las formas y la verdadera naturaleza energético-espiritual del universo y de nosotros mismos, más allá de lo que la ciencia dice que somos y mucho ha durado ya esta idea, que somos animales racionales que venimos de la evolución de un simio (algunos sí que realmente lo manifiestan a la perfección), y llegar a ver nuestra verdadera naturaleza divina, chispas energéticas de luz que algún día densificaron para aprender y algún tiempo después de un largo viaje volver a casa.